Ella nos mira mientras tenemos sexo, es como si la vida tuviera el poder de mirarnos y tocarnos, dibujando círculos de placer, calcando nuestras caras en el aire. Pero no sonríe porque el sexo es triste, siempre ha sido triste. Solo contempla entre los barrotes de la ventana como derramamos sexo, como la seducimos a que se incorpore con nosotros, pero esta imposibilidad, vos y yo. En fin...
No hay comentarios:
Publicar un comentario