Año y medio le tomo a esta sala de embarque para tenerme nuevamente sentada, imitando como si tuviera en el ojo alguna basura para así disimuladamente secar mis lagrimas, respirando y tratando de no mirar a nadie para no romper en llanto, ese que duele en alma, no deja respirar, tanto que deseas que el corazón que llevas en el pecho este muerto, hasta encuentras coherente el hecho de tomar tus manos y arrancártelo vos misma.
El día se levanto a darme besos de sol, creo que fueron los días más hermosos de sol capitalino que he visto.
Porque algo si se y es que el sol capitalino me enamora resto.
Porque algo si se y es que el sol capitalino me enamora resto.
Era el último día ahí, nuevamente estaba sola y yo sentada en su cama, dejaba el último regalo que tenia para darle, una nota y dos chocolates. Queriendo tenerlo muy cera, que me diera un abrazo de despedida y me explicara que había sucedido entre los dos, porque había cambiado?, que entendiera me lo quería llevar para la casa y creyera que algo bonito siento por él, sin quererlo asustar. Que me gustan sus ojos, la sonrisa que sube por sus dientes gigantes, que me encanta saber que peinaba su barba para verse hermoso y me besaba suavemente porque se la desordenaba y tenia que volver al baño a arreglarla de nuevo o sonreír silenciosamente cada vez que me calzaba sus sandalias Nike viendo a mis talones salirse porque tengo un pie gigante, tender su cama con tal miedo de hacerlo mal, verlo, creo que era lo que más me encantaba hacer. Pero ahí es donde no entiendo que nos paso, porque al final no hubo besos, no compartimos más el sueño y como todas esas serán preguntas que añadiré a mi libro de preguntas innecesarias sin respuesta alguna.
Los apartamentos vacíos en esta gran ciudad se han convertido en lo más cercano a la idea de un abrazo de despedida que he tenido desde que empece creer en las historias de amor que nacen a kilómetros, en los días soleados y los besos anhelados. Una cosa si es clara y es que las millas no equivalen a sentimientos, a hechos reales ni evitan que las cosas cambien, se acaben del todo y que cuatro días siempre son suficientes para enamorarse de alguien. Una vez dije que creía en los actos heroicos por amor, en las historias y en los finales felices, pensé que el seria el héroe barbao' thailandes que me salvaría porque una cosa es clara: me ha robado el corazón y me ha dado un golpe directamente en él.
No sabría explicar lo que siento en este momento acerca de los besos que nos faltaron, las noches junto al otro, los desayunos que quedaron por cocinarse y los dulces que guardados esperan por ser descubiertos.
La terminal de abordaje cada vez se pone fría, el atardecer se hace cada vez más hermoso y así mismo va desvaneciéndose cayendo la noche, pareciera como si el sol supiese que ya es hora de que regrese a casa iluminándome el camino de regreso.
La terminal de abordaje cada vez se pone fría, el atardecer se hace cada vez más hermoso y así mismo va desvaneciéndose cayendo la noche, pareciera como si el sol supiese que ya es hora de que regrese a casa iluminándome el camino de regreso.
En el fondo se que ya debo parar de volver a regalarle mis sentimientos a esta ciudad, que ya no tengo el corazón tan duro para extrañar y que me enamoro más rápido de lo que nunca jamas pensé.
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