lunes, 6 de octubre de 2014

A, N.

Te importo más el tiempo en que me demoraría en irme
Te importo más los supuestos que la realidad tajante de todo
Te importo más aquel corazón que te dejo 
Te importo más el aren, ellas, todas ellas que el tiempo juntas
Te importo más aquella vanidad y seguridad que te daba mi amor hacia vos.
Te importo más el frenesí, los amores banales, el sexo
Te importo aquel beso? yo lo pienso todo los días.


martes, 22 de abril de 2014

Madre Tierra.

Respirá, me decía la pantera
El dolor es simplemente dolor
La felicidad no la encontraras así no más
Separarse de la madre tierra duele
No pensés nunca que ella no te quiere
Lloverá, temblará pero ella estará ahí
Al fin de cuentas es tu madre tierra.

Disfruta, me decía la pantera
Caminá descalza por la playa
Sentí la arena meterse por tu dedos
Escucha al mar y lo que te dice
Entendé que la vida es solo un camino
Ella también te va esperar, te va a cuidar.

Sumergité, no le temas más al río
No te desesperes sí te ahogas, nadá.
No todos logran superar la apnea de la vida
Y yo se que vos podes, decía la pantera.

En el vientre de tu madre seguirás siendo hija
Afuera te tenes que convertir en sujeto
En esa antitesis que buscas ante la fuente, ella
Madre es madre y le dolerá eso no lo niego
Pero ahí al voltear detrás tuyo estará..

Calmaté, que es hora que despertés
Dejá de llorar y no le temás más a la luz
Salí, anda busca comida qué yo ya comí
Y pese a que el mundo me tiene miedo
Aún no te quiero sobandome el lomo
Ni dándome de comer, decía la pantera.


lunes, 3 de marzo de 2014

Leonie.

Era una noche de Sábado cualquiera en el barrio Alameda de Cali, se escuchaba que la Reina Leonie había llegado con salsa al barrio. Todo sucedería en “La Terraza” donde hasta el mismo diablo le gusta ir a bailar salsa antes de ir a Juanchito. El lugar siempre lleno de pinturas con mujeres desnudas que al parecer son acuarelas, pero todos en el lugar saben que son las mujeres de Eduardo, esas mismas que le cambiaron la vida pero prefirió dejarlas sobre el lienzo que compartir una vida con ellas. 

Se rumoreaba en todos los rincones que Leonie había regresado, que estaba de nuevo en la ciudad. Era algo como sí es mito del Barrio de San Antonio se hubiese vuelto cuerpo y nadie podía perderse la oportunidad de ver a semejante reinita.

Todos sabían de ella pero yo no tenía idea quien era ella y era de esperarse no crecí en el barrio, pero la curiosidad de conocerla era infinita.  Al llegar a la terraza justo en la puerta la conocí, Eduardo quien conocía a Andrés mi cita  de esa noche nos la presento, Eduardo conocía a Andres pues había salido con Catalina  una amiga de él de la universidad (a quien todavía busco en cada uno de los cuadros del lugar, pero esa es otra historia). Todos se saludaron como si se conocieran de toda la vida, se suponía que la única foránea del lugar era Leonie pero la verdad es que era Yo. Pero ahí estaba ella, la diosa extranjera del barrio San Antonio, la reinita de todo el barrio, la mujer, la dura, la musa de la salsa caleña oís; su tez blanca era el reflejo de sus días ausentes de la sucursal del cielo, tenía el pelo corto tanto que no sobrepasaba sus hombros, en sus manos llevaba una botella de color verde, pero lo que más me deslumbro fue verla sonreír créanme cuando les digo que la Cra 15  no era lo suficientemente iluminada para competir con esa sonrisa, la lengua le tropezaba con los dientes al modular “Hola”, era el mito, era ella y yo solo le sonreí.

El lugar no era muy grande, unas cuantas mesas, 6 sillones y una nevera llena de cervezas era todo lo que había. Leonie se paseaba por el lugar como si lo conociera de hace años, sabía que todos estaban ahí por ella,  al son de la salsa más caleña caminaba y bailaba por todos lados, Eduardo no la dejaba sola la introducía a todos los asistentes esa noche, el mito, la leyenda debía conocerse que en San Antonio vive Leonie, la extranjera esa muchacha que nunca se doblego a ningún hombre o mujer que quiso sobrepasar su debilidad  foránea de vivir en una ciudad donde en cualquier lugar se arma el bembé.

miércoles, 8 de enero de 2014

Uno más.

Anoche soñé con su recuerdo. Entre más amanecía más me costaba abrir los ojos. 
Creería que estoy loca  por pensarlo, ni siquiera lo conozco y si acaso se su segundo nombre. 
Tiene  los labios por los que seguro Afrodita renunciaría al Olimpo para vivir al lado de tal mortal.
Se que algo malo hice en nuestro infortunio encuentro. Hablamos por ultima vez hace 10 días y se que no volverá y que nunca volveré a verlo. Desde un principio sabia que no llegaríamos a nada, que de igual forma regresaría llorando.